Carpe Diem
Tenemos un cliente en mi trabajo que no le tenemos demasiado aprecio. Trabajaba con él, el Xabi (punki) y se ve que le metía mucha caña y siempre le hacia cargar sacos mientras le llamaba Conan. Al Pere, el comercial de mi empresa, siempre lo mareaba con los precios cuando él estaba empezando en este complicado mundo de la construcción y se reía de él. No nos compraba mucho pero nuestro trato hacia él era bueno, no por que nos cayera bien, sino porque simplemente era un cliente más. Bien, digo “era” porque esta persona ya no está entre nosotros. El viernes, y como bien me adelantó Oicangi, a este hombre le dió un ataque al corazón en el gimnasio, presuntamente mientras hacia una sauna. Unos 48 años tendría. Que fuerte. El lunes pasado hablaba con el para decirle que tiene (y todavía tiene) 2 cajas de rayolas en mi trabajo. No se libra nadie, ni si fumas, ni si haces ejercicio, ni si no lo haces. Cualquiera está a expensas de que el fuego se apague. Por eso os digo, Carpe Diem.


oicangi dijo
Si el mundo es un pañuelo, Igualada tú dirás.
13 Febrero 2006 | 10:03 PM